domingo, 4 de diciembre de 2011

I love you New Zealand! (Why don´t you love me back?)

Hello my people! Hola mis gentes! What´s up changos? Estuve inactiva por unos cuantos días, y me gustaría contarles qué es lo que anda pasando.

Resulta que sí: Nueva Zelanda es hermoso; sí, la gente es re piola; sí, está re bueno vivir acá, peeero... Siempre hay un pero, ¿no? ¡La mano está dura! Sí, ¡aquí también señores! Estuvimos buscando trabajo durante la última semana (y seguimos en este momento), por toditos lados. Fuimos a una fábrica de mejillones (o almejas, not sure), así cómo lo oyen, y nos dijeron que no había trabajo hasta enero. Y ese fue sólo el comienzo. Después mandamos cientos, literalmente, de CVs por email, llamamos por teléfono a las consultoras, tuvimos un par de entrevistas, fuimos personalmente negocio por negocio a preguntar, llamamos a toda packing/picking/pucking de kiwis, manzanas, lo que sea que encontramos; y nada.

Lo interesante de las costumbres acá, es que cuando no te piensan llamar para laburar te avisan. Te mandan un mail o un mensajito:

“Unfortunately on this occasion, I regret to advise that your application has been unsuccessful. I would like to stress however, that this result does not reflect on your skills and experience, but rather the match we are seeking which best meets the needs of our organisation.”

Más o menos lo que dice, para aquellos que no entiendan, es que sos un chabón re piola y todo, pero ni a gancho te van a dar laburo.

Si uno lo mira por el lado amable, es cierto que recién ha sido una semana de búsqueda, y que como se están acercando las fiestas la mayoría de la gente se toma vacaciones por aquí. El tema es que cuando uno está sobreviviendo basado en los ahorros que le costó tanto juntar y sentado en un colchón de deuda, (el mío asciende a los $9000 pesos argentinos por este momento), uno se pone lo que se dice: “un poco histérico”.

De cualquier forma, cuando uno viene de la tierra de la crisis, es fácil ir encontrando la vuelta para sobrevivir al menor costo posible. Ya hemos ubicado en qué tienda la leche está barata, en qué otra el pan, compramos una bolsa tamaño industrial de arroz y varios cartones de huevos, como para ir tirando. Más vale señores, de hambre no nos vamos a morir.

Mientras tanto, en nuestros ratos libres nos las arreglamos para ir conociendo de a poquito los bellos lugares, plantas y animales que hay para conocer. Por ejemplo, hace unos días fuimos a dar un paseo por el parque y tomar unos mates.

De De paseo por Tauranga


Lo loco es que la gente cuando te ve tomar mate piensa que te estás clavando una pipa (el faaasssoooooo) y te miran raro. Encima nosotros no ayudamos a mejorar esa imagen:

De De paseo por Tauranga


Fuimos también de paseo a la playa, y subimos hasta la cima del monte Maunganui. Obviamente el lugar es super hermoso y desde lo alto se tiene una vista de toda la cuidad. Estoy fascinada con los pájaros de acá, me paso horas siguiéndolos para sacarles fotos y escuchar su canto. Tienen colores increíbles y trinar super raro. Hay uno que escuchamos que parecía una compu vieja conectándose a internet telefónico (pirrrummmmm :P).

De Subiendo el Monte


Recopilando un poco:

Todo está bien, estamos bien, sanos, bellos y con pilas. Lo único que nos hace falta es trabajo. Por lo tanto, ¡les propongo un juego! Cada vez que se estén por ir a dormir piensen lo siguiente, en voz alta o para ustedes:

“Ojalá que la forra esta de Gabi consiga un laburo allá en Nueva Zelanda y no vuelva más”.

No hace falta que sea textual, también puede ser:

“Ojalá que la diosa, genia, ídola de Gabita consiga el trabajo más copado de todos”.

O pueden poner sus propias palabras. O otra pelotudez por el estilo. O capaz nada, que se yó. La bocha es que cada vez que yo me vaya a dormir voy a pensar: “Ojalá toda mi gente querida y toda la gente buena que anda por ahí, esté feliz, sana y tenga todo lo que necesita”. Entonces generamos todos una oleada de buen karma que va a ir envolviéndonos a todos más y más, y capaz un día envuelve el mundo entero. ¿Les parece?





sábado, 26 de noviembre de 2011

Welcome to paradise

Hoy me levanté, como los últimos dos días acá, simplemente maravillada. No puedo creer que ya haya llegado a Nueva Zelanda. Y tampoco puedo creer que es realmente tan hermoso como las fotografías que vemos, o aún más. Pero primero les voy a contar un poco del viaje.

Hace unos días ya, estábamos quedándonos en casa de Romo en Buenos Aires (amiga, te debo un millón!!), y después de saludar a varios amigos y parientes finalmente llegó el momento de partir a Ezeiza y tomar el avión. Ya en el aeropuerto nos encontramos con varios compañeros de viaje, cordobeses todos y nuevos amigos. Obviamente estábamos todos super nerviosos pero también muy contentos. Finalmente subimos al avión y encaramos rumbo a lo desconocido.

De Llegando a New Zealand


Respecto del viaje, por mi parte no fue tan difícil como esperaba, ya que estaba muy cansada y dormí bastante y además en el avión había bastante aire fresco, así que no me ganó la claustrofobia. Una vez que aterrizamos llegó todo el tema de pasar migraciones y los papeleríos correspondientes. Por alguna razón a todos los que teníamos Working Holiday Visa nos demoraron como 20 minutos para dejarnos pasar! En ese momento medio que nos asustamos un poco, je je. Por suerte estaba todo bien y todos logramos pasar los controles ;). Nuestro viaje recién estaba empezando!!

De Llegando a New Zealand


Desde hacía varios días habíamos contactado con una neocelandesa que nos iba a alquilar una habitación en su casa en la ciudad de Tauranga, a 200km de Auckland. Ella y su marido fueron y son más que amables con nosotros. Nos buscaron directo desde el aeropuerto y nos acompañaron a hacer un montón de trámites necesarios para moverse en el país (el IRD, la cuenta de banco). Nos tuvieron mucha paciencia y luego nos trajeron a nuestro nuevo hogar. De camino paramos en varios lugares tan hermosos como la vista puede aguantar.

De Llegando a New Zealand


Como llegamos a algo así como el futuro (estamos 16 horas adelante que en Argentina!), nos tomamos viernes, sábado y domingo para conocer y adaptarnos, y luego el lunes buscaremos trabajo, je je. Ayer y hoy dimos unas vueltas conociendo la cuidad. Como les comentaba anteriormente, uno ve las fotografías por internet y no llega a imaginar que un lugar así de hermoso sea real. ¿Que exagero piensan? Pues la verdad que yo creo que no. El aire es muy puro y hay árboles y plantas por todos lados. Hay tantas, pero tantas flores que me pezqué tremenda alergia!! XD. Hay cientos de aves y pájaros que vuelan y se asientan muy cerca de uno sin tener miedo a nada. En la playa la arena es blanca y super suave, y el agua del mar es de color celeste claro.

De Llegando a New Zealand


Los autos frenan cuando uno cruza por la esquina en vez de tratar de pasarte por encima. Las manzanas, las peras, los tomates son más chiquitos y sabrosos. En los fast food venden “fish and chips” (pescado rebozado con papas fritas), que es lo más delicioso que he probado en un shopping (podría vivir comiendo eso!). Los días son mucho más frescos, la temperatura máxima está alrededor de los 20 grados. Es gracioso porque Olive se queja de que siente mucho calor, cuando yo la mayoría del tiempo pienso que está lindo o incluso un poco fresco.

De Llegando a New Zealand


Sé que hemos estado muy poco tiempo aún, pero por el momento puedo decirles que estoy muy feliz, y que siento que todo esfuerzo vale la pena. Cada segundo en este lugar es mágico.
Tengo muchas cosas más para decir, pero no quiero atorarlos con un millón de palabras a la vez! Espero preguntas si quieren saber más.
Gracias por leerme. Los espero en el paraíso.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Viajando en tren, quetrén quetrén quetrén

Y empezó el viaje nomás! Acá estoy arriba del tren estrenando notebook (gracias Diego BTW). Es increíble mirar por la ventana y ver como los árboles se agazapan sobre el coche. Voy sacando muchas fotos y pensando. ¿A dónde me llevará el camino? Imposible saberlo ahora.

Mi compañero de viaje está recostado al lado mío, aprovechando las comodidades del camarote. He de recomendarles, si tienen la oportunidad, usen el tren! Es muy cómodo y uno puede caminar, estirar las piernas y conocer muchos lugares a través de la ventana. Los coches son viejos, a decir verdad uno se siente un poco volviendo al pasado. Pero es genial igual! El sonido de las vías y la sirena cuando pasa cerca de un pueblo es casi mágico (aunque no dejo de escuchar en mi mente: "You forgot your flash drive, you forgot your flash drive..." XD).
Cruzando al vagón de al lado está el comedor muy paqueto donde podemos tomar la merienda/desayuno incluídos con el boleto. ¡Una topetitud querido! Se ven los autos por la ventana que pasan mucho más rápido, ya que el tren va bastante lento (son 17 horas de viaje!), pero acá arriba parece que fuera la velocidad justa. Me acuerdo de las historias que me contaban mis papás sobre los viajes en tren cuando era chica y la verdad que es exactamente así.
Pequeña anécdota: voy al baño y observo en la puerta un cartel que dice "No usar el baño cuando el tren está frenado en la estación". "Qué extraño!" pensé, "será porque aprovechan para recambiar los químicos". Pues no, señoras y señores, resulta que el inodoro conduce directamente a las vías. Y uno va abonando el terreno con sus necesidades. "Oh, margot!", pensé. Pero bueno, lo usé igual :P.

Cuando uno agarra el camino y empieza a viajar siente que debería ser infinito. Seguir y seguir hasta que se acabe el mundo. Hasta Nueva Zelanda me parece chico en este momento :P. Supongo que debe ser el síndrome del aventurero. Seguro que al rato se me pasa ;).

--- Qué loco esto, uno tiene una notebook y ya se siente como un escritor de película yanki. Aunque sólo esté escribiendo pavadas XD. ---

Durante la cena ocurrió algo muy interesante. El vagón comedor se llenó rápidamente con una marejada de gente ávida por llenar el gaznate (je je je), y con Pedro compartimos una mesa con Ana y David. Dos desconocidos al principio, resultaron ser actores que iban a visitar a su hijo a capital federal. Durante la cena compartimos una agradable charla de muchos temas. Resulta que conocían Luyaba, el pueblo donde me crié, y trabajaban en teatro y televisión. Dos personas geniales que me demuestran que este viaje me va a acercar a un montón de gente genial con historias para contar.

Finalmente después de 20 horas de viaje llegamos por fin a Buenos Aires. ¡Pero esto recién empieza!



Y el camino sigue y sigue...

sábado, 19 de noviembre de 2011

Hablando de despedidas

Si alguien tuviera la oportunidad de describir cómo se siente una despedida, creo que con pocas palabras podría definirlo. En mi caso sólo puedo decir: Difícil.

Creo que en cierta forma durante los últimos meses estuve inconscientemente esquivando este momento, como si el sólo pensar en decir adiós pudiera tener tanta fuerza como para desmoronar todos los planes que estaba haciendo. Pero fue en el momento en que desarmé todo lo que había estado juntando en estos años para luego meter las pequeñas piezas en una valija que me di cuenta; que el mundo estaba dando un giro y nada iba a ser como antes.

Desde luego, esto no significa nada malo, sino por el contrario. Pero, ¿cómo le explica uno eso a su corazón? El revolver los recuerdos de los últimos años de la vida, las cosas increíbles que pasé y las personas hermosas que conocí. Sólo puedo pensar en lo afortunada que fuí y que soy de haberlos conocido.

Y como en cada momento importante de mi vida, una canción de U2 llega a mis oídos con la respuesta justa:

And love is not the easy thing...
The only baggage you can bring
Is all that you can't leave behind

No me llevo nada para mi viaje, sólo un poco de ropa, algo de plata (poca), y el corazón lleno de amor y buenos recuerdos. Y es todo lo que necesito.

A todos mis amigos, parientes, compañeros de trabajo: Los adoro y los llevaré siempre conmigo. Los que me conocen saben que lo digo de verdad.

Les dejo esta hermosa canción con un abrazo de mi parte.

martes, 8 de noviembre de 2011

Y ahora qué pasa, eh?

Y bueno mis chichos y chichas, ¡me voy nomás!
Siempre pensé que un blog era algo misterioso y profundo que nunca me iba a pasar a mí, pero aquí me ven: improvisando.
Me di cuenta que esto podía servir para explicar y comunicar muchas cosas, y principalmente para comunicarme con aquellos que no quieren zamparse a la locura de un perfil de Facebook (sí mamá, te estoy hablando a vos!).

Los que me conocen hace un par de bocha de años, bien saben que yo soy lo que vulgarmente se conoce como "friki" de Tolkien y su mundo. Desde que tengo once años, cuando leí por primera vez los libros de El señor de los Anillos quedé atrapada por las historias. Porque estos libros me mostraron un mundo donde el honor y la bondad valían, y porque gracias a eso conocí un montón de gente diferente.

Las películas de El señor de los Anillos (LOTR) llegaron en el momento oportuno para sellar mi fanatismo, pero también para mostrarme que existía un país muy lejano con los paisajes más hermosos, y donde vivía gente lo suficientemente loca como para dedicarle 10 años (¿¿!!) de su vida a crear la representación más genial que pueda existir de los libros.

Las pelis en ese momento para mí significaron magia: "La Magia" era el cine que podía convertir la fantasía en realidad. Desde entonces soñé con ser parte de esa magia, estudiar cine e irme a Nueva Zelanda a trabajar con Peter Jackson ;).

Obviamente, cuando uno dibuja un sueño, siempre parece lo bastante posible y lo bastante lejano como para no estar seguro nunca si realmente lo va a concretar. Uno siente que se puede dar, pero nunca cree que ese día va a llegar.

Pero claro, la vida da muchas vueltas y uno nunca sabe cómo realmente se van a terminar dando las cosas. Me encontré con 24 años, mucha experiencia, mucha decepción y lejos de ser la realizadora que quería.

¿Y qué carámbanos iba a hacer? ¿Seguir dejando que la corriente me llevara sin rumbo claro, consciente de que las cosas son como son y no cambian, o iba a enfrentarme a todo obstáculo para crear la realidad que me haga feliz?

Pues bien, ¡acá estoy! A sólo dos semanas de emprender mi viaje a la Tierra Media.

De más está decir que no sé me ha dado todo de mil maravillas, ni fácil (ni cerca, mis queridos lectores). Más bien todo lo contrario: me echaron del laburo, tuve que pedir un préstamo en el banco para pagar el pasaje, me voy con lo justo "a lo que se haga". Pero por suerte todo esto matizado con oleadas de buena suerte, buena onda y mucha remada (tengo unas cuantas personas a las cuáles debo agradecer).

¡ME VOY A CUMPLIR MI SUEÑO AMIGOS! Estoy segura que se va a dar, quizá de la forma más inesperada (como la aventura que Bilbo un día emprendió), y sé que voy con la buena estrella de toda la gente hermosa que he conocido hasta el día de hoy. :D