lunes, 21 de noviembre de 2011

Viajando en tren, quetrén quetrén quetrén

Y empezó el viaje nomás! Acá estoy arriba del tren estrenando notebook (gracias Diego BTW). Es increíble mirar por la ventana y ver como los árboles se agazapan sobre el coche. Voy sacando muchas fotos y pensando. ¿A dónde me llevará el camino? Imposible saberlo ahora.

Mi compañero de viaje está recostado al lado mío, aprovechando las comodidades del camarote. He de recomendarles, si tienen la oportunidad, usen el tren! Es muy cómodo y uno puede caminar, estirar las piernas y conocer muchos lugares a través de la ventana. Los coches son viejos, a decir verdad uno se siente un poco volviendo al pasado. Pero es genial igual! El sonido de las vías y la sirena cuando pasa cerca de un pueblo es casi mágico (aunque no dejo de escuchar en mi mente: "You forgot your flash drive, you forgot your flash drive..." XD).
Cruzando al vagón de al lado está el comedor muy paqueto donde podemos tomar la merienda/desayuno incluídos con el boleto. ¡Una topetitud querido! Se ven los autos por la ventana que pasan mucho más rápido, ya que el tren va bastante lento (son 17 horas de viaje!), pero acá arriba parece que fuera la velocidad justa. Me acuerdo de las historias que me contaban mis papás sobre los viajes en tren cuando era chica y la verdad que es exactamente así.
Pequeña anécdota: voy al baño y observo en la puerta un cartel que dice "No usar el baño cuando el tren está frenado en la estación". "Qué extraño!" pensé, "será porque aprovechan para recambiar los químicos". Pues no, señoras y señores, resulta que el inodoro conduce directamente a las vías. Y uno va abonando el terreno con sus necesidades. "Oh, margot!", pensé. Pero bueno, lo usé igual :P.

Cuando uno agarra el camino y empieza a viajar siente que debería ser infinito. Seguir y seguir hasta que se acabe el mundo. Hasta Nueva Zelanda me parece chico en este momento :P. Supongo que debe ser el síndrome del aventurero. Seguro que al rato se me pasa ;).

--- Qué loco esto, uno tiene una notebook y ya se siente como un escritor de película yanki. Aunque sólo esté escribiendo pavadas XD. ---

Durante la cena ocurrió algo muy interesante. El vagón comedor se llenó rápidamente con una marejada de gente ávida por llenar el gaznate (je je je), y con Pedro compartimos una mesa con Ana y David. Dos desconocidos al principio, resultaron ser actores que iban a visitar a su hijo a capital federal. Durante la cena compartimos una agradable charla de muchos temas. Resulta que conocían Luyaba, el pueblo donde me crié, y trabajaban en teatro y televisión. Dos personas geniales que me demuestran que este viaje me va a acercar a un montón de gente genial con historias para contar.

Finalmente después de 20 horas de viaje llegamos por fin a Buenos Aires. ¡Pero esto recién empieza!



Y el camino sigue y sigue...

1 comentario:

  1. Dice Lady Dwarf: ¡Qué envidia viajar en tren!A pesar del abono. Ya falta menos para la Tierra Media. Mamita odia las fotos ¡aún las de espaldas!
    Acordate de mirar todo dos veces. Beso.¡Ojo con los orcos

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